Ensayo, por Juan Sebastián Carrera

 La Melancolía de Haruhi Suzumiya. Crítica a los estándares sociales modernos asociados con el disfrute y la recreación de las personas.

Portada del primer libro, mostrando a Haruhi.
 La Melancolía de Haruhi Suzumiya es un libro que trata sobre la vida de una joven llamada Haruhi Suzumiya, durante sus años de bachillerato. Un resumen de dicho libro, en lo que concierne a este ensayo, sería que, debido a cierta experiencia durante su infancia, Haruhi Suzumiya se vio decidida a ser diferente a las demás personas, para así no ser alguien insignificante en una sociedad de personas de comportamiento similar (la cual vendría a ser
el Japón moderno).Debido a esto, Haruhi desarrolla un comportamiento y cierta obsesión que son considerados inapropiados y aborrecidos por la gente común y los estándares que dicha gente sigue. A pesar de esto, Haruhi es una joven alegre que se divierte con su reducido grupo de amigos realizando actividades normalmente relacionadas con la obsesión que ella posee, sin importarle las opiniones ni nada que diga la gente normal, aunque sea vista como una persona inmadura o inapropiada.

 A partir de esto, se puede concluir en cierta forma que en la sociedad actual, los estándares sociales modernos limitan de cierta manera la forma en que las personas pueden divertirse, recrearse o llevar a cabo su vida, debido a que romperlos puede resultar en la exclusión y el rechazo al individuo por parte de los grupos sociales dominantes (los cuales representan la mayor parte de la sociedad), según los cuales se determinan dichos estándares. Ahora, las preguntas que serán desarrolladas en este ensayo: ¿Dichos estándares sociales tienen alguna utilidad? ¿Interfieren con el disfrute y la recreación de las personas? ¿Benefician a alguien que no pertenezca a los grupos que los crean?

Imagen del libro. Se puede apreciar a Haruhi en el
primer día  de clases, diciendo "No estoy interesada
en humanos normales, si hay algún alien, esper o
viajero del tiempo aquí, que se una a mí, eso es todo".
 La utilidad de los estándares sociales se limita a mantener cierto grado de igualdad y similaridad en el comportamiento de las personas que conforman la sociedad. Así, el orden se mantiene y la sociedad funciona de forma eficiente, ya que, en una sociedad donde todas las personas se comportan de la manera que quieran, claramente existiría alguna forma de anarquía y falta de control sobre las masas. Sin embargo, estos estándares también están fuertemente ligados a cosas como los estereotipos, el racismo, sexismo, etc., lo cual deja en evidencia las incomodidades y dificultades que estos hacen que diversos miembros de la sociedad tengan que tolerar o incluso sufrir.

 Dicho esto, se puede decir que los estándares sociales si interfieren con el disfrute y la forma de vida de muchas personas. Después de todo, ¿quién no habrá visto alguna vez a alguien que se viera incomodado o afectado negativamente por los estereotipos que afectan a las personas parecidas a él o ella? Además, estos estándares también afectan negativamente con la forma en la que a algunas personas les gusta disfrutar de cosas como su tiempo libre o actividades, ya que si estas no llegan a encajar en dichos estándares, son consideradas actividades o formas de vida extrañas, inapropiadas, aburridas, o incluso estúpidas. Al suceder esto, las personas en cuestión se suelen ver excluidas por la sociedad, o por lo menos por la gente común.

 A partir del párrafo anterior, se puede deducir que las únicas personas que se ven beneficiadas por los estándares sociales son las personas cuya forma de vida se encuentra situada o adherida a esos estándares. Estos estándares, a su vez, son creados por los grupos, por lo que lo que hacen es incitar a los grupos sociales menores a parecerse más aún a los anteriormente mencionados, pero, como ya se sabe, resulta imposible que haya una sociedad donde todos se comporten igualmente, por lo que siempre habrán personas fuera de ese círculo enorme que engloba a la mayor parte de las personas que conforman la sociedad. Estás personas, obviamente no se verán beneficiadas en nada y podrán verse rechazadas fácilmente.

 Sin embargo, vivimos en una sociedad donde se habla mucho de cosa como la “igualdad” que tienen todos los seres humanos y como “todos” merecemos ser tratados igualmente, pero aun así, las personas diferentes o que no son normales reciben un tratamiento distinto y son mal vistas por la sociedad. Pero, ¿qué hay de malo en ser una persona distinta a la mayoría? ¿Qué hay en eso que haga a dichas personas merecer un tratamiento distinto? Nada. Toda persona debería tener el derecho a vivir y disfrutar de su vida de la forma que quiera (siempre y cuando no afecte negativamente a otras personas), sin necesidad de que sean criticadas por otras personas.

 Como ya he dicho en trabajos anteriores, las sociedades utópicas son imposibles, pero, por lo menos, hay que tratar que la sociedad en la que vivimos sea una sociedad en la que sea deseable vivir, pero ¿cómo es eso posible si los individuos que conforman dicha sociedad están atados con cadenas llamadas estándares sociales? Estas cadenas, a pesar de todo, poseen cierto grado de importancia para el funcionamiento de la sociedad, pero, como todo sistema, llegará un momento en el que por fin será considerado como obsoleto, eliminado y reemplazado por un mejor, lo cual evidentemente representaría un avance para la sociedad y las leyes psicológicas que la rigen.


Video
Primer episodio de la serie de televisión.
(Japonés con subtítulos en español)

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